La SOF regala una luminosa Navidad, titulaba en 1962 un periódico regional. Con aquel encabezamiento pretendía destacar el trabajo efectuado por la Sociedad Ovetense de Festejos recuperando el brillo perdido por las fiestas de fin de año.

La SOF nació en 1947 para organizar las fiestas de San Mateo, languidecidas desde los años treinta por la guerra y la posterior pobreza financiera municipal. El éxito fue inmediato por las constantes iniciativas que los directivos de la entidad iban introduciendo año tras año. Día de América en Asturias, exhibiciones de ganado, folklore regional, multitud de actividades deportivas, teatro, programación específica infantil…

La SOF era una fuente de imaginación que, con un buen trabajo detrás, permitió la recuperación de las fiestas hasta ponerlas al mejor nivel nacional.

Dado el nivel alcanzado en San Mateo, el Ayuntamiento de Oviedo pronto le encomendará también la organización de los demás festejos repartidos a lo largo del año. Primero la feria de La Ascensión, a la que se sumarán la Navidad, la hoguera de San Juan y finalmente los Carnavales.

Tras la primera cabalgata de Reyes Magos, los periódicos aplaudieron el éxito organizativo y la alegría devuelta al público infantil. Aquel titular resumía bien a las claras todo el esfuerzo de la entidad: La SOF regala una luminosa Navidad.

 

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Primera iluminación navideña en las calles céntricas de Oviedo

 

Luminosa Navidad de la SOF

 

 

La SOF asumió las fiestas navideñas por primera vez en 1962. Aquel año la entidad iluminó todo el centro urbano con novedosos y espectaculares juegos de luces. Adornó la fachada del rascacielos llamado popularmente la Jirafa, inaugurado en 1956 y plantó ante el edificio el primer árbol navideño público de Oviedo. La expectación fue tal que la gente se echó a la calle y llenó el centro comercial urbano. Y desde todos los rincones de Asturias acudió la gente en trenes y autobuses ‘especiales’ para admirar el alumbrado navideño de Oviedo.

Un concurso de villancicos completó la programación navideña de aquel 1962.

Lo del árbol adornado ante el edificio civil más alto de la ciudad tuvo tal éxito que cada año se redoblaban esfuerzos para plantarlo más alto. Los periódicos se afanaban en seguir las expediciones de la SOF en busca de los abetos más gigantes. En 1964 se halló un ejemplar de 25 metros en Grado. Pero los técnicos debieron recordar que la grúa disponible solo alcanzaba los 20 metros para colocar la estrella en la cima del árbol.

Por entonces, además de la iluminación callejera y el concurso de villancicos, la SOF organizaba una semana cinematográfica para adultos (cine Ayala) e infantil (Real Cinema). Como colofón, un Cotillón Fin de Año en el teatro Campoamor, donde se retiraban las butacas de patio para lograr una amplia sala de baile. En aquella edición de 1964 acudieron a la cita 1.034 personas, de las que 976 eran socios de la SOF.

 

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Las carrozas fueron diseñadas por el oscarizado Gil Parrondo

 

Multicolor Cabalgata de Reyes

 

Un año después, Información y Turismo cede a la SOF la organización de la Cabalgata de Reyes, por entonces extremadamente pobre y deslucida.

De ello da buena prueba el hecho de que la SOF se deshace del vestuario que se le traslada por considerarlo ruinoso. Poco a poco, la SOF irá haciéndose con un gran ajuar navideño con el que poder vestir a los cientos de figurantes del desfile. Mientras, se suple la carencia lanzando miles de caramelos a los niños para desviar su atención. Y contratando desde 1965 el vestuario utilizado para la película “La caída del Imperio Romano” (1964), en la que había trabajado Gil Parrondo.

Comienza entonces una fructífera colaboración entre el director artístico y la SOF en la cabalgata de Reyes. A partir de 1968, los Reyes viajarán en tres carrozas construidas para la ocasión según diseño del oscarizado Parrondo, descartando así el desfile sobre caballos. Los niños habían ganado con el cambio. A ello habría que sumar el ropaje y ajuar conseguido con los años por la SOF, que lo convierten en el más espectacular  de toda España. Y el que más fielmente se ajusta a la historia y las Escrituras.

La SOF nunca perdió su vocación social y desde 1967 sorteará en Navidad entre sus afiliados juguetes para los niños y cestas para los adultos. Lotes que también reparte entre los niños huérfanos y hospitalizados; y cestas que también regala a las instituciones encargadas de la atención y manutención de los pobres y ancianos.

Con tales iniciativas, la SOF lanzó una campaña para intentar captar la filiación de al menos el 10% de la población: en 1968 logró superar los 22.000 socios (hasta 2008 no alcanzó Oviedo los 220.000 habitantes).