Los Alfonsinos del Día de América en Asturias cumplen 65 años. Los entrañables personajes creados por el dibujante Alfonso Iglesias desfilaron por vez primera en 1956 y lograron tal éxito que se fueron ampliando en número. Os contamos su historia.

Alfonso Iglesias nació en el pueblo costero del occidente asturiano Navia, en 1910. Y falleció en 1988 en Oviedo, ciudad que le acogió y en la que se sintió un ovetense más. Alfonso Iglesias desarrolló una fructífera trayectoria artística, en la que, junto a la pintura, destacó su labor como dibujante y humorista. Alfonso, que así firmaba, será recordado siempre como el autor de los comic en los que Pinón, Telva y Pinín se erigen en grandes protagonistas. Sus series, tiras y álbumes siempre estarán inexorablemente unidos a La Nueva España, diario ovetense en el que colaboró antes y después de su etapa madrileña.

Alfonso Iglesias también es uno de los ‘padres’ espirituales del nacimiento en 1948 de la Sociedad Ovetense de Festejos. Y, también, del Día de América en Asturias, proyecto que presentó a la directiva de la SOF y que fue acogida con entusiasmo.

 

Caballos del Sueve haciendo las delicias de los pequeños… y menos pequeños.

 

Los primeros Alfonsinos

El entonces presidente de la SOF, José Cuesta Fernández, encargó a Alfonso Iglesias la puesta en marcha del Día de América en Asturias. Lo más llamativo y popular de la festividad es el desfile que cada año se celebra el 19 de septiembre. Pero el Día de América en Asturias es mucho más y abarca toda un abanico de iniciativas en beneficio de la emigración asturiana.

Como cabeza visible del desfile del Día de América en Asturias estuvo Alfonso las siete primeras ediciones (1950-1956), antes de partir a Madrid para trabajar en la prensa nacional editada en la capital de España.

En el último de estos desfiles -1956, hace ahora 65 años- aparecieron por primera vez unos personajes diseñados por Alfonso. Aquel conjunto de figurantes simbolizaban la actividad industrial y agropecuaria regional. El que fuera secretario de la SOF, Ángel Cañedo, los bautizó como ‘alfonsinos’.. Y así quedó como denominación oficiosa para los nuevos personajes que desde entonces se unieron al festejo.

En aquel 1956 desfilaron por vez primera por el centro urbano de Oviedo panoyas (=mazorcas), balagares (=almiares), barreños, manzanas, además de lámparas y vagonetas mineras… También había animales como el asturcón del Sueve, el urogallo del Narcea o el salmón del Sella.

Otros diseños, que habían quedado para siguientes ediciones por falta de presupuesto, finalmente no se hicieron debido a la marcha de su creador a Madrid.

 

Las autóctonas madreñetes, la caracterización asturiana de las famosas majorettes.

 

El Regreso de Alfonso para el 25 aniversario

En 1975 se conmemoró el 25º aniversario del Día de América en Asturias. Para entonces ya ostentaba el título de Fiestas de Interés Turístico, que en 1980 pasará a ser de Fiesta de Interés Turístico Nacional.

La Junta de la SOF, encabezada ahora por Pedro Obejero, llamó entonces a Alfonso Iglesias para que se pusiera a la cabeza del desfile. La celebración valía la pena y se pretendía volver a los orígenes de la fiesta, que se había europeizado, siguiendo las nuevas corrientes migratorias.

El ‘padre’ del desfile regresó a la ciudad ilusionado con el encargo de la junta directiva, lleno de ideas e iniciativas que puso en marcha. Se encargó del diseño de las carroza, con la colaboración de Canteli, Urrusti, César Miranda, “Angelín”, Chus Quirós, Francisco Vigil y Pepita Moro.

Por entonces estaban de moda las majorettes (grupos de chicas que desfilaban delante de una banda musical, con uniformes en los que destacaba la minifalda y las botas altas). Alfonso tuvo la ocurrencia de ‘regionalizarlas’ o ‘asturianizarlas’. ¿Cómo? Pues vistiéndolas con el típico traje regional. Eso sí, la falda se acortó hasta constituir una minifalda al estilo majorette. Y, para más simbolismo astur, sustituyó las botas altas por madreñas, sin pensar demasiado en las pobres bailarinas (por cierto, el grupo era de Zamora). El éxito fue apoteósico y las madreñetes, así denominadas, fueron el paso más aplaudido del desfile y repitieron varias ediciones, hasta que su moda decayó.

 

Alfonsinos de temática americanista.

 

Crece el elenco de alfonsinos

Además, ideó y diseñó varios pasos para el desfile que debían complementar a sus ´’alfonsinos’.

Así los explicó el propio Alfonso en una conferencia pronunciada dentro del ciclo que la SOF dedica a Oviedo, recuerdos que sirven para ofrecer una descripción del desfile diferente, desde dentro: “Para mí esta llamada constituyó una de las mayores alegrías de mi vida. Porque, he de confesarlo sinceramente, encontraba en ella como un reconocimiento a mis trabajos en las siete primeras cabalgatas… Y así surgió de mi calenturienta imaginación la idea de “Les madreñetes”, de la vaca lechera y sus derivados, de la Fabada y la Danza de las fabas… de aquellos danzantes asturianos que en el año 56 ya habíamos sacado a la calle, bajo el nombre que cariñosamente les puso Cañedo de “Alfonsinos”, aquellos danzantes que eran panoyas, varas de hierba, vagonetas y lámparas de mina, urogallos, salmones, caballos del Sueve, manzanas, quedaron sin realizar algunos…”

En efecto, junto a los nuevos ‘alfonsinos’, el dibujante creó los pasos nuevos  de ‘La Vaca lechera y sus derivados’: una vaca gigante a cuyo alrededor danzaban el barreño, botellas de leche, redondeados quesos, quesitos infantiles… También ‘La Fabada’ tuvo su número: una gran olla de fabada, con danzantes disfrazados de fabas, chorizo, morcilla, lacón, tocino…

En cuanto a los ‘alfonsinos’, los originales del 56 fueron ampliados con otros tantos, esta vez dedicados a ensalzar la cultura y el colorido americano: pájaros exóticos, vasijas de cerámicas milenarias, ídolos mayas y aztecas, sombreros mejicanos, llamas, plantas de tabaco, guitarras, maracas, timbales, bombos… Tampoco aquel 1975  se completarían los disfraces de todos los diseños de Alfonso, pues su imaginación y ganas de trabajar sobrepasaban los ajustados presupuestos.

 

Pinón, Telva, Pinín y los alfonsinos

Aún hoy desfilan los personajes ideados por Alfonso Iglesias para deleite de los más pequeños y añoranza de sus progenitores: acompañan a Pinón, Telva y Pinín, convertidos en tradicionales gigantes; y caminan entremezclados con los típicos cabezudos, que guardan con los niños una especial relación de atracción y miedo, sobre todo cuando blanden las amenazadoras vejigas. Este año 2021, los Alfonsinos del Día de América en Asturias cumplen 65 años. Seguro que lo celebraremos como tal conmemoración se merece. Con todos los espectadores que cada año se agolpan por las calles de Oviedo para disfrutar del Día de América en Asturias.