Mirando al mar, soñé / que estabas junto a mí…, dice la letra de César de Haro que inmortalizó el cantante cántabro Jorge Sepúlveda.

Muchas fueron las madres, hermanas, novias que postradas en la costa rememoraron a sus hijos, hermanos y amados que decidieron probar fortuna allende los mares.

En 1950 la Sociedad Ovetense de Festejos SOF decidió rendir tributo a la figura de los emigrantes con un sentido homenaje. Se trataba de recordar  a todos cuentos decidieron en su día abandonar su tierra natal y cruzar el Atlántico en busca de mejores oportunidades.

Junto al nostálgico recuerdo oficialista, político y académico del migrado, se preparó como colofón una gran fiesta, colorida y alegre, musical y juvenil. La idea era recordar al que se marchó y agradecer a los americanos la acogida que le dispensaron Así nació el espectacular desfile del Día de América en Asturias con el fin de unir las culturas de ambos continentes (su música, su folclore).

 

Mirando al mar, atravesando el mar

 

Junto a la música, los bailes y los coloridos trajes folclóricos de los participantes, el desfile destacó desde su origen por la espectacularidad de las carrozas. Inmensas plataformas dedicadas a distintos temas vinculados con la emigración, Asturias y América.

Y entre esos temas recurrentes, no puede faltar el viaje del emigrante. Su odisea atravesando el Atlántico. La tristeza de quienes quedan en un muelle viendo zarpar un barco. El recuerdo a las grandes epopeyas marítimas. Los ambientes marineros…

En este artículo queremos repasar algunas, no todas, porque sería interminable, de las carrozas inspiradas en la náutica.

 

Mirando al mar…, desde Oviedo

 

En los primeros años 50, miles y miles de espectadores que se concentraban en la calle Uría quedaron deslumbrados cuando vieron aparecer un inmenso barco. Desde el fondo de la céntrica vía, junto a la estación del Norte, hubo de maniobrar varias veces el gigantesco galeón ‘Barlovento’. Sus inmensas proporciones cogieron por sorpresa a los organizadores, que no habían sopesado las dificultades de una carroza tan espectacular. La calle Uría, engalanada con las banderas de los países hispanoamericanos, se convirtió en una especie de tormentosa travesía para el barco: cuando no enganchaba sus mástiles en las banderolas, eran sus velas desplegadas las que tropezaban con farolas y semáforos.

Del asombro por el inmenso tamaño a la admiración por lo minúsculo: la SOF rindió homenaje a los participantes del Campeonato del Norte de España de vela ligera (clase snipe). Fue organizado por el Real Club Astur de Regatas a mitad de década. La SOF tuneó decenas de Biscúter de pequeños veleros en los que subió a cuantos regatistas aceptaron participar en el desfile. La fascinación por aquellos diminutos barquitos fue generalizada, sobre todo entre los espectadores más pequeños.

 

Mirando al mar…, hacia Oviedo

 

El Desfile del Día de América en Asturias siempre concitó un fuerte sentimiento regionalista. El resultado fue una masiva participación de casi toda la región, ya fuese oficialista (ayuntamientos, empresas públicas), ya de entidades culturales populares-privadas.

Ejemplos se pueden exponer muchos. En el tema que nos ocupa ahora, el mar, se pueden aportar los barcos, lanchas y ambientes marineros que no pocos ayuntamientos aportaron al desfile. Gijón es uno de ellos: sus carrozas ornamentadas como naves de diferentes clases siempre llamaron la atención. Como también ocurría, antaño, con las que aportaban las Fábricas de Armas de Oviedo y Trubia. Esta última aportó una en los años 50 de tal longitud que penas podía girar en los cruces urbanos. Su imponente proa de navío provocó los aplausos generalizados del público y acaparó las mejores alabanzas periodísticas.

Allende los mares también han aportado su granito de arena al desfile: países como Venezuela (en la foto), Cuba, México o la ciudad de Tampa (EE UU, hermanada con Oviedo desde 1992), han desfilado sus respectivos navíos.

 

Mirando al mar… al calendario o a los niños

 

Las celebraciones históricas también han estado presentes en el desfile: desde el descubrimiento de América al 400 aniversario del fallecimiento de Pedro Menéndez de Avilés, Adelantado de la Florida. Carabelas y galeones pasearon en Oviedo recordando viejas gestas hispanas.

Pero no todo has sido historias legendarias. Los niños disfrutan anualmente de fantásticas carrozas marineras que les trasportan a mundos submarinos, descubridores de tesoros, conquistadores, ‘piterpanes’, sirenitas, balleneros o fieros corsarios.

El desfile no olvida tampoco el ambiente marino más castizo, desde los faros a las redes de pescadores, desde las anclas a los mascarones de proa. Sin obviar la amplia fauna que mora los océanos: delfines, focas, estrellas y caballitos de mar, cangrejos, gaviotas o simples caracolas.

El mar es y seguirá siendo uno de los motivos recurrentes del desfile del Día de América en Asturias.

 

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