El Rally de vespas Día de América en Asturias  fue a llamativa novedad que presentó el desfile en 1958: las pequeñas motocicletas frente a los grandes ‘haigas’.

La fabricación de las motocicletas italianas en España hubo de salvar no pocas trabas de las empresas nacionales de la época (Montesa, Ossa, Bultaco). Se logró el permiso gubernamental creando una empresa patria, Moto Vespa SA, bajo patente y dirección italiana.  Y en 1953 salía de la cadena de montaje, en el madrileño barrio de Ciudad Lineal, la primera Vespa 125 CE de color verde.

La ciudad de Oviedo quedó muy pronto prendada del ciclomotor. Fue la primera de España en tener taller y también la pionera en crear un Club Vespa oficial. ambos ese mismo año de 1953.

La actividad del club fue in crescendo desde su creación: primero unas quedadas. Después, algunas yincanas (expresadas en inglés, gymkhana: pruebas de habilidad). Siguieron algunas salidas de excursión. Y finalmente, asistencia a pruebas en otras provincias.

Con la experiencia adquirida, el Club Vespa Oviedo decidió que era hora de organizar su propia prueba. Para darle mayor realce, hablaron con la Sociedad Ovetense de Festejos, SOF, entidad organizadora de la fiesta del Día de América en Asturias. El acto central del festejo era un gran y colorido desfile por las calles más céntricas de  la ciudad en honor a los emigrantes. El desfile era encabezado por un grupo de ‘haigas’, como así llamaban en Asturias a los grandes coches de origen americano que traían los indianos. Con tal expresión se pretendía ironizar sobre la incultura o precedencia aldeana del propietario, así como criticar sus ostentosos aires de riqueza.

 

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Las vespas no solo eran cosa de hombres, como demuestra esta joven vestida de asturiana.

 

Rallye turístico

 

El Club Vespa Oviedo ya había desfilado en el Día de América en 1957 como un número más del cortejo: las motos alineadas, con sus pilotos disfrazados y acompañados por señoritas, las unas de asturianas, las otras con lucidos trajes típicos sudamericanos.

Dado el éxito cosechado, el club ofertó a la SOF la idea de hacer desfilar, detrás de los haigas, a los participantes de un rally para estas motocicletas. La SOF aceptó y la prueba se denominó Rally Día de América en Asturias.

Tres fueron las ediciones que se celebraron: 1958, 1959 y 1960. No se trataba de una prueba de velocidad. Ni siquiera de pruebas de habilidad. Más bien fueron reuniones de índole turístico, en las que los participantes eran agasajados con visitas, degustaciones culinarias y regalos. Como colofón, debían participar en el desfile del Día de América en Asturias.

Más de 200 vespas (la mayoría con dos personas) se concentraron en Oviedo cada una de las ediciones celebradas.

Las dos primeras ediciones del Rally de vespas Día de América en Asturias fueron de carácter nacional y a la cita acudieron moteros de los clubes de numerosas provincias: Vigo, Santander, La Coruña, Soria, Valladolid, Madrid, Bilbao, León, Vitoria, Ávila, Burgos, Córdoba, Sevilla…

La tercera, de 1960, ascendió a categoría internacional, con la presencia de vespas de Portugal, Andorra, Francia, Italia y Bélgica.

 

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Grupo de motoristas del Vespa Club de Vigo, en la frontera con Asturias, durante su viaje para participar en la primera edición del rally.

 

El Rally Día de América en Asturias, desde dentro

 

Así narró la experiencia vivida Carlos Moreira, que acudió en 1958 a la primera edición del rally acompañado de su esposa y otras siete parejas integrantes del Vespa Club Vigo:

“Ocho fueron las vespas que a las 13:00 horas y desde el local social del Club, salieron desde Vigo hacia el “Rally día de América en Asturias” un sábado 20 de septiembre de 1958. Hasta llegar a su destino, el grupo primero pernoctó en Ribadeo, para el día siguiente tomarse un refrigerio en Luarca. A diez kilómetros de la capital asturiana, salió al encuentro de la expedición un delegado del Vespa Club asturiano (Fernando García Santo). En este efusivo encuentro se brindó con cerveza y se hizo entrega de las correspondientes bolsas del Rally.

Al día siguiente, ya metidos en faena, los participantes rodaron hasta la Playa de Rodiles, visitaron la fábrica de “Sidra El Gaitero”, para seguidamente comer (cada participante recibió una bolsa de comida) en el Lagar de “Sidra el Busto” con exhibición folclórica incluida. Tras la sobremesa visitaron la Universidad Laboral en Gijón. El día remató con una cena en Oviedo y una sesión de baile.

La segunda jornada (día 23) empezó con una visita a la fábrica de Cerveza “Águila Negra” en Colloto. Los vespistas pudieron beber sin restricciones antes de dirigirse al Monte Naranco y comer en el Parador de Los Monumentos. Finalizado el Almuerzo y disfrazados con guirnaldas y gorros indianos, comenzó una festiva cabalgata. Como colofón, se celebró en el Restaurante Alaska la “Gran Cena Baile de Gala”. Entre los galardones que en este tipo de eventos se suelen repartir, el Vespa Club Vigo se llevó el de Equipo mejor presentado. Según cuentan las crónicas, los brindis y el baile se prolongaron hasta las 5 de la madrugada.