¿Sabías que existen razas de animales autóctonas de Asturias? ¿Te gustaría conocer cuáles son los animales de cría cuya raza sea autóctona de Asturias?

Sigue leyendo este artículo y descubrirás más sobre animales cien por cien asturianos.

Algunos son conocidos y simbolizan la propia historia del Principado. De otros apenas se habla y pasan desapercibidos para el gran público, aunque de ellos se obtengan los productos esenciales para la fabricación de los quesos más reconocidos, por ejemplo. Si algo tienen en común, y por eso hoy hablamos de ellas, es que las razas de animales autóctonas de Asturias han sido representadas en algunas de las carrozas del desfile del Día de América en Asturias a lo largo de las 69 ediciones celebradas

 

Caballo raza autóctona Asturcón

 

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La imagen del Asturcón simboliza la historia de Asturias (foto ACPRA).

 

El asturcón es un caballo de origen asturiano, emparentado con otras diseminadas desde el Cantábrico a los Pirineos. De pelaje generalmente negro (variando hacia el cobrizo), con abundante crin y pilosidad en la cola. Su altura es escasa (apenas 130 centímetros de alzada media), por lo que no pocas veces es denominado poni. Con robusto pecho, arco costal pronunciado, patas pequeñas pero resistentes y un peso medio de 275 kilogramos el macho y 250 la hembra, es ideal para tareas de transporte.

Estudios científicos emparentan a los asturcones con los caballos representados en el arte rupestre existente en el Principado (Tito Bustillo, Candamo, Pindal…). Fueron domesticados ya por los astures (se hallaron restos en excavaciones arqueológicas). Y utilizados en las explotaciones mineras por los romanos, que divulgaron sus virtudes en documentos desde el 80 a. c. Con el Reino de Asturias tuvieron un papel esencial como caballo de guerra y tiro. De ahí que se considere una de las razas equinas más antiguas y puras que existen.

Su utilidad, no obstante, decayó con la llegada de la industrialización, siendo sustituido paulatinamente por las recuas de mulas, primero, y las máquinas después. Al final de los años setenta del pasado siglo apenas quedaban unas pocas manadas salvajes por la sierra del Sueve (Colunga, Caravia Piloña y Parres).

La creación de una Asociación para la Conservación del Asturcón en el Sueve (ACAS, 1979) logró frenar la peligrosa reducción de su número (tan solo había 23 ejemplares propiedad de 4 criadores). El posterior nacimiento en 1987 de la Asociación de Criadores de Ponis de Raza Asturcón (ACPRA) ha permitido que la raza mejore no solo en cantidad, sino también en calidad, al evitarse cruces con otras especies y tener catalogados todos los ejemplares.

 

Fiesta del Asturcón

 

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La Fiesta del Asturcón está reconocida como de Interés Turístico Nacional (foto ACPRA).

 

Desde 1980 se celebra la Fiesta del Asturcón con el objetivo de defender y poner en relieve la importancia de esta raza. Se celebra en la majada de Espineres, que separa los concejos de Piloña y Colunga en la sierra del Sueve. Entre los actos destaca la doma y marcaje de los jóvenes potros nacidos y criados salvajes en libertad, demostrando la bravura de estos animales. También hay exhibiciones y concursos de equitación, enganche y tiro con asturcones de ACPRA.

La Fiesta del Asturcón ha sido declarada en 2019 de Interés Turístico Nacional, misma categoría que posee el Día de América en Asturias.

Actualmente pasan de 2.500 los asturcones existente en las montañas asturianas y otros 260 por el resto del país. Están dedicados proferentemente para montura de niños en diversas competiciones (hípica, horseball…) o en tratamientos de niños con enfermedades mentales. Los salvajes sirven para mantener limpios los montes.

El asturcón está considerada Raza Autóctona en Peligro de Extinción por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

 

Vaca raza autóctona Asturiana de los Valles

 

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La carne de la vaca Asturiana de los Valles tiene denominación IPG (foto ASEAVA).

 

Perteneciente al Tronco Cantábrico, la Asturiana de los Valles, también llamada Carreñana (por considerarse originaria del concejo de Carreño) y popularmente Roxa (por la tonalidad rojiza de su piel) es una raza vacuna autóctona del Principado de Asturias.

Aunque su zona inicial de influencia fue la costa y valles fluviales asturianos, en la actualidad está muy extendida por la geografía española gracias a la virtud de su carne, su docilidad, su facilidad de reproducción y su rápida adaptación.

La paleta de su color, especificado como castaño, se extiende desde un amarillo pajizo pálido hasta un caoba rojizo. La hembra alcanza los 600 kilogramos de peso y los machos llegan a superar la tonelada, siendo de tamaño medio (145 centímetros de altura media para machos y 140 para las hembras).

Si por algo sobresale la Asturiana de los Valles es por su grupa, ancha, cuadrada y musculada. Es el llamado carácter ‘culón’. No es más que una hipertrofia muscular hereditaria, pero el notable aumento de fibras musculares reporta menos hueso y proporción de grasa, ganando en calidad carnicera.

La creación en 1981 de la Asociación Española de Criadores de Ganado Vacuno Selecto de Raza Asturiana de los Valles (ASEAVA) permitió su recuperación, mejorando los estándares de calidad de la raza y favoreciendo unos canales de comercialización acordes con la calidad de la carne.

La carne de la raza Asturiana de los Valles se comercializa como ‘Xata Roxa’ bajo el sello de calidad ‘Ternera Asturiana’ y está amparada por la protección de la Indicación Geográfica Protegida (IGP).

En la actualidad se calcula la existencia de un rebaño de vacas de la raza Asturiana de los Valles con un censo de 107.818 ejemplares, de los que 88.759 están en Asturias (datos a 31-12-2019; fuente: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación).

 

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Toro raza Asturiana de los Valles (foto ASEAVA).

 

 

Vaca raza autóctona Asturiana de la Montaña

 

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La carne de la vaca Asturiana de la Montaña está considerada una de las mejores del mundo (foto ASEAMO)

 

La vaca Asturiana de la Montaña es una raza autóctona del Principado de Asturias. Está sentada en la zona de montaña central y oriental. También se le llama Raza Casina, porque los ganaderos de Caso y montañas limítrofes -Aller y Ponga- realizaron durante siglos una selección de sus cabañas que perfiló los genes hereditarios que fijan hoy la raza.

El color de su piel es castaño, aunque varía entre el mariellu (amarillo pálido) y los tonos guindas o cerezas. Las hembras tienen una apariencia compacta, con una alzada de 130 centímetros de media y un peso que puede alcanzar los 500 kilogramos. En los machos la altura sube hasta los 145 centímetros y el peso a los 700 kilos.

Aunque desde tiempo inmemorial la raza Casina tuvo una triple finalidad (carga, leche y carne), su fama se la dio la cremosidad de su leche, rica en grasa, empleada en la elaboración de manteca y quesos de la zona (Casín DOP, Gamonéu DOP y Los Beyos IGP).

La raza se vio amenazada en la posguerra por el mestizaje con la Asturiana de los Valles. Así, en 1980 apenas quedaban 311 vacas y 53 machos.

La creación en 1986 de la Asociación Española de Criadores de Ganado Vacuno Selecto de Raza Asturiana de Montaña (ASEAMO) consiguió proteger y poner en relieve el valor de esta raza, desde entonces centrada para la producción de carne de excelente sabor y textura, amparada en el sello de calidad ‘Ternera Asturiana’ avalada con la Indicación Geográfica Protegida, IGP.

Sin embargo, la vaca Casina está catalogada por el Ministerio de Agricultura como Raza Autóctona en Peligro de Extinción, con una cabaña de 21.215 ejemplares, de los cuales en Asturias hay 14.983 (datos a 31-12-2019; fuente: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación).

 

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Los paisaje de montaña de Asturias están indisolublemente asociados a la vaca Casina (foto ASEAMO)

 

 

Oveja raza autóctona Xalda

 

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La oveja xalda asturiana se distingue por el color de su lana (foto ACOXA)

 

La oveja xalda es una de las razas autóctonas, junto con el asturcón, que posee una documentación más antigua. El griego Estrabón ya habla de la lana de esta oveja en su descripción de la Celtiberia en el siglo I.

La xalda tenía para el hombre 3 valores fundamentales: la leche, muy rica sobre todo para la elaboración de quesos; la carne; y la lana.

En el Catastro del Marqués de la Ensenada se dice que en Asturias existían a mitad del siglo XVIII cerca de 600.000 ovejas.

Al finalizar la guerra civil la cifra ya se redujo a la mitad. Y en 1982 apenas quedaban 800 hembras en toda Asturias. Eso sí, en lugares apegados a la ganadería tradicional y de difícil acceso, por lo que la pureza de raza estaba asegurada. En 1992 nació la Asociación de Criadores d’Oveja Xalda (ACOXA) con el fin de proteger, conservar y mejorar la raza, dedicada especialmente a la producción de corderos para carne, sin olvidar la leche de las ovejas con la que se elaboran no pocas variedades de quesos asturianos.

La oveja xalda es de tamaño medio/pequeño, con una alzada de 55 centímetros para las hembras y 60 para los carneros. Sus pesos pueden alcanzar los 33 kilogramos en los machos y 22 el de las ovejas. Es de color negro, blanco, cárdeno o con manchas. La lana esquilada pesa 1,7 kilogramos en los machos y apenas un kilo en las hembras. La cabeza de la oveja tiene moño enlanado en la frente, mientras el carnero presenta cuernos en espiral.

La oveja xalda está considerada Raza Autóctona en Peligro de Extinción. Según el censo de ACOXA, en la actualidad se contabilizan apenas 521 hembras y 47 carneros.

 

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Algunas de las variedades de quesos asturianos deben su sabor a la leche de la oveja xalda (foto ACOXA)

 

 

Cabra raza autóctona Bermeya

 

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Macho bermeyo ganador en un concurso nacional (foto ACRIBER)

 

La cabra bermeya, muy abundante en otras épocas, pertenece a la agrupación serrana o montañosa del Cantábrico, aunque tiene similitudes morfológicas con razas portuguesas, extremeñas y andaluzas, con las que podría haber un proceso de mestizaje en los períodos estivales cuando, antaño, los rebaños llegaban de aquellas tierras a los montes de la Cordillera Cantábrica.

De estatura media, presenta un color rojizo: los cabritos nacen más acastañados, cogiendo su color rojizo encendido según van creciendo, con algunas variaciones que van desde el amarillo rojizo al rojo acastañado. En todo caso, nunca presentan pelos blancos ni negros en el tercio posterior del tronco ni en la grupa. Los machos presentan larga perilla. El vello es corto y fino.

Los cabrones alcanzan una altura de cruz de 80 centímetros y las hembras no pasan de 74. El peso ronda los 70 kilogramos en los machos y los 60 en las hembras. Los cuernos se ven dirigidos de adelante a atrás y de arriba abajo, fuertes, de sección triangular, y abiertos en la parte final.

En 1998 se constituyó la Asociación de Criadores de Cabra Bermeya (ACRIBER) para promocionar la raza, velar por su supervivencia y divulgar sus características y excelencias. Su cría está destinada preferentemente a la explotación de la carne de cabrito y la leche para la elaboración de queso.

La cabra bermeya está considerada Raza Autóctona en Peligro de Extinción. Su población apenas alcanza los 3.157 ejemplares (datos a 31-12-2019; fuente: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación), extendidos por la zona sur y montañosa de la región, caracterizadas por las pronunciadas vertientes, clima preferentemente frío y abundantes precipitaciones, donde aprovecha pastos ralos, leñosos y duros.

 

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Las cabras bermeyas pastan en libertad en los montes de las cordilleras asturianas(foto ACRIBER)

 

 

Cerdo raza autóctona Gochu Asurcelta

 

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El gochu asturcelta se distingue por su color oscuro, no existiendo ejemplares rosáceos (foto AVGA)

 

El cerdo asturiano, denominado gochu asturcelta por estar emparentado con tal familia celtíca-atlántica, está presente en la vida familiar de la región desde épocas bien remotas.

Se han recogido restos arqueológicos en yacimientos castrenses y los romanos documentaron la calidad de los jamones de procedencia asturiana. El reino asturiano dejó constancia de la presencia del cerdo autóctono desde el siglo VIII.

Pero la industria intensiva y estabulada ganó la batalla a la cría extensiva y en libertad. Si en 1955 se vendieron 224.000 cerdos del tronco céltico, en 1978 esta raza había desaparecido de las estadísticas oficiales. Lo cual no significó que hubiera desaparecido, pues en lugares recónditos aún pervivieron como complemento de la economía familiar.

En el año 2002 nació la Asociación de Criadores del Gochu Asturcelta (AVGA) para recuperar una raza que estaba al borde de la extinción: en 1998, y tras recorrer toda Asturias en su busca, tan solo se encontraron 4 ejemplares (3 cerdas y un verraco) que cumplían la genética de la raza autóctona en los concejos de Allande, Belmonte, Cangas del Narcea e Illano

El gochu asturcelta tiene una lazada de unos 80 centímetros y una longitud de metro y medio desde la nuca al rabo. El peso referencial es entre los 230 y 280 kilogramos para los machos, y cien menos en ambos casos para las hembras. El color del cerdo asturiano es blanco o negro, con la variedad de ambos colores combinados en manchas, pero nunca es rojizo.

En el año 2007 el gochu asturcelta fue incorporado al Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España. Tan sólo existen 1.741 ejemplares (datos a 31-12-2019; fuente: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación), por lo que está catalogada como Raza Autóctona en Peligro de Extinción.

 

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El gochu asturcelta vive en libertad (foto AVGA)

 

 

Gallina raza autóctona Pita Pinta

 

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La carne de esta raza es muy apreciada en la gastronomía asturiana, con el pitu de caleya como estandarte (foto ACPPA)

 

En el año 1980 el biólogo y veterinario Rafael Eguiño Marcos comenzó a recorrer la geografía asturiana, especializándose en la búsqueda de gallinas de características fenotípicas definidas que no se correspondían ni con variedades mejoradas genéticamente ni con híbridos comerciales y que los aldeanos de zonas aisladas o de muy difícil acceso definían como ‘les pites d’enantes’ (las gallinas de siempre).

Así fue cómo se pudo recuperar la variedad de gallina autóctona asturiana llamada Pita Pinta, emparentada con el tronco avícola atlántico. Existen cuatro subtipos: pinta, roxa, negro abedul y blanca, según el plumaje de los pollos. Los adultos (pinta y roxa) se caracterizan por un plumaje negro o anaranjado, que en las puntas se vuelve blanco, dando así la sensación moteada; en las variedades blanca y negra prevalece dicho color, con tenues manchas del otro. Los gallos pesan de 4 a 4,5 kilogramos y las hembras de 2,5 a 3. Sus huevos son de color crema tostado y unos 60/65 gramos de peso.

En el año 2003 nació la Asociación de Criadores de la Pita Pinta Asturiana (ACPPA). Un año después la raza fue incluida en el Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España.

La gallina Pita Pinta se cría esencialmente para la puesta de huevos y para la venta de la carne de excelente calidad del llamado ‘pitu d’aldea’, el pollo de más de un año alimentado en libertad por prados y huertas con el que se prepara uno de los platos estrella de la gastronomía regional asturiana.

En la actualidad, la gallina Pita Pinta continúa estando catalogada como Raza Autóctona en Peligro de Extinción, con 3.249 ejemplares, de los que 2.904 se hallan en Asturias, con una distribución geográfica extendida por toda la región (datos a 31-12-2019; fuente: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación).

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Los huevos de Pita Pinta son muy apreciados (foto ACPPA)